POR · Oct 20, 2017 · Salud mental

Depresión

Un tema ampliamente complejo que generalmente no se le da el valor que merece, es por eso que existe mucha confusión y desinformación al respecto, pero ¿qué tan importante es conocer dicha enfermedad? pues bien, este es el punto que a todos nos atañe y no solo a aquellos que nos dedicamos a estudiar la conducta humana. La cultura o conocimiento de esta severa patología nos debería interesar a todos indistintamente, una atención oportuna puede disminuir considerable la tasa de suicidios.

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¿Qué es la depresión?

Se puede definir como una enfermedad común pero grave y la mayor parte de quienes la padecen necesitan tratamiento para mejorar. En otras palabras, la depresión existe, es real y afecta a un amplio número de personas en todo el mundo. Es muy fácil confundirla con una tristeza profunda o distimia.

Cuando una persona tiene un trastorno depresivo, este interfiere con la vida diaria y el desempeño normal y causa dolor tanto
para quien padece el trastorno como para quienes le rodean.
Una persona depresiva nunca busca tratamiento. Pero la gran mayoría, incluso aquellas con los casos más graves de depresión,
pueden mejorar con tratamiento. Intensivas investigaciones de la enfermedad han resultado en el desarrollo de
medicamentos, psicoterapias, y otros métodos para tratar a las personas con este trastorno incapacitante.

Tipos

Existen varios tipos de trastornos, los más comunes son el trastorno depresivo grave y el trastorno depresivo distímico.

Depresivo grave

Se caracteriza por una combinación de síntomas que interfieren con la capacidad para realizar actividades básicas tales como: trabajar, estudiar, comer y realizar otras actividades que antes resultaban placenteras. Esta afección incapacita e impide desenvolverse con normalidad. Un episodio de depresión grave puede ocurrir solo una vez en el curso de vida de una persona, pero mayormente, recurre durante toda su vida.

Trastorno distímico

Se caracteriza por sus síntomas de larga duración y, aunque menos graves, pueden no incapacitar a una persona, pero si impedirle desarrollar una vida normal o sentirse bien. Las personas con distimia también pueden padecer episodios de depresión grave a lo largo de su vida. Algunas formas de trastorno depresivo muestran características levemente diferentes a las descritas anteriormente o pueden desarrollarse bajo circunstancias únicas. Sin embargo, no todos los científicos están de acuerdo en cómo caracterizar y definir estas formas de depresión.

Estas incluyen:

Depresión psicótica, que ocurre cuando una enfermedad depresiva grave está acompañada por alguna forma de psicosis, tal como ruptura con la realidad, alucinaciones, y delirios.

Depresión posparto, la cual se diagnostica si una mujer que ha dado a luz recientemente sufre un episodio de depresión grave dentro del primer mes después del parto. Se calcula que del 10 al 15 por ciento de las mujeres padecen depresión posparto luego de dar a luz.

El trastorno afectivo estacional, se caracteriza por la aparición de una enfermedad depresiva durante los meses del invierno, cuando disminuyen las horas de luz solar. La depresión generalmente desaparece durante la primavera y el verano.
El trastorno afectivo estacional puede tratarse eficazmente con terapia de luz, pero aproximadamente el 50% de las personas con trastorno afectivo estacional no responden solamente a la terapia de luz. Los medicamentos antidepresivos y la psicoterapia pueden reducir los síntomas del trastorno afectivo estacional, ya sea de forma independiente o combinados con la terapia de luz.

 

Síntomas

No en todos los casos se manifiestan los mismos síntomas, la gravedad, frecuencia y duración de los síntomas pueden variar según la persona y su enfermedad en particular.

  • Sentimientos persistentes de tristeza, ansiedad o vacío
  • Sentimientos de desesperanza y/o pesimismo
  • Sentimientos de culpa, inutilidad, y/o impotencia
  • Irritabilidad, inquietud
  • Pérdida de interés en las actividades o pasatiempos que antes disfrutaba, incluso las relaciones sexuales
  • Fatiga y falta de energía
  • Dificultad para concentrarse, recordar detalles y para tomar decisiones
  • Insomnio, despertar muy temprano, o dormir demasiado
  • Comer excesivamente o perder el apetito
  • Pensamientos suicidas o intento de suicidio

 

¿Qué causa la depresión?

No existe una causa única conocida, más bien, parece ser el resultado de una combinación de factores genéticos, bioquímicos y por supuesto, psicológicos. Recientes investigaciones indican que la depresión es un trastorno cerebral, estudios de imagen (resonancia magnética) han demostrado que el cerebro de las personas con depresión luce diferente del resto. Las áreas cerebrales responsables de la regulación del ánimo y del comportamiento, parecen no funcionar con normalidad. Por otra parte, existen neurotransmisores, sustancias químicas que las células del cerebro utilizan para comunicarse parecen no estar en equilibrio, no obstante, dichas imágenes no revelan las causas en sí.

Algunos tipos de depresión tienden a transmitirse de generación en generación, lo que sugiere una relación genética. Sin embargo, la depresión también puede presentarse en personas sin antecedentes familiares de depresión.Además, los traumas, la pérdida de un ser querido, una relación dificultosa, o cualquier situación estresante puede provocar un episodio de depresión. Episodios de depresión subsiguientes pueden ocurrir con o sin una provocación evidente.

 

¿Cómo se detecta y trata la depresión?

La depresión, aun en los casos más graves, es un trastorno altamente tratable. Al igual que con muchas enfermedades, mientras más pronto pueda comenzar el tratamiento, más efectivo es y las probabilidades de prevenir una repetición son mayores.

El primer paso para obtener el tratamiento adecuado es visitar a un médico. Ciertos medicamentos y condiciones médicas, tales como virus o trastornos de tiroides, pueden provocar los mismos síntomas que la depresión. Un médico puede descartar estas posibilidades por medio de un examen físico, una entrevista, y pruebas de laboratorio. Si el médico puede descartar a una condición médica como la causa, él o ella debe llevar a cabo una evaluación psicológica o referir al paciente a un profesional de la salud mental.

El médico o profesional de la salud mental llevará acabo una evaluación diagnóstica completa. Él o ella debe conversar con el paciente sobre cualquier antecedente familiar de depresión y obtener todos los antecedentes de los síntomas, por ejemplo, cuándo comenzaron, cuánto han durado, su gravedad, y si ocurrieron antes, y si los síntomas ocurrieron antes, cómo fueron tratados. Él o ella también debe preguntar si el paciente consume alcohol o drogas y si ha tenido pensamientos suicidas o de muerte.

Una vez diagnosticada, una persona con depresión puede ser tratada con varios métodos. Los tratamientos más comunes son la medicación y la psicoterapia.

 

 

¿Qué hace la psicoterapia?

Varios tipos de psicoterapia o “terapia de diálogo” pueden ayudar a las personas con depresión.

Algunos tratamientos son de corto plazo (10 a 20 semanas) y otros son de largo plazo, según las necesidades del individuo. Existen dos tipos principales de psicoterapia, la terapia cognitivo-conductual y la terapia interpersonal, las cuáles han probado ser efectivas en el tratamiento de la depresión. Al enseñar nuevas maneras de pensar y de comportarse, la terapia cognitivo-conductual ayuda a las personas a cambiar sus estilos negativos de pensamiento y de comportamiento que pueden contribuir a su depresión. La terapia interpersonal ayuda a las personas a entender y resolver relaciones personales problemáticas que pueden causar o empeorar su depresión.

La psicoterapia puede ser la mejor opción para tratar la depresión leve a moderada. Sin embargo, para casos graves de depresión o para ciertas personas, la psicoterapia puede no ser suficiente. Estudios han indicado que una combinación de medicamentos y psicoterapia pueden ser para los adolescentes la opción más efectiva para tratar la depresión y reducir la probabilidad de una reaparición.

Del mismo modo, un estudio sobre el tratamiento de la depresión en ancianos descubrió que los pacientes que respondieron al primer tratamiento de medicamentos y terapia interpersonal tenían menos probabilidades de volver a sufrir de depresión si continuaban con su tratamiento combinado durante al menos dos años.

Como se ha visto hasta ahora, la depresión es un padecimiento que debe tratarse con seriedad y darle las dimensiones adecuadas para evitar trágicos desenlaces, así, informados, podríamos ser parte de una sociedad más preparada, saludable y capaz de prevenir lo irreparable. Con la ayuda de un profesional calificado, se trata la enfermedad y se aprende a llevar una mejor calidad de vida. Aunque para ello es necesario saber reconocer, saber identificar y aceptar, que se está enfermo. La depresión es un tema extenso que merece ser tratado a fondo, esto es tan solo, un extracto generalizado para echar un vistazo al fascinante mundo de la mente humana.